14 Julio 2005

Cómo combatir la improvisación en la administración de consorcios
Auditorías en consorcios

Ultimamente, somos receptores de constantes publicaciones periodísticas que hacen relación pura y exclusivamente al tema del mal desempeño de la actividad . Si bien podemos comprender que la corrección no es noticia, no por eso debemos admitir la generalización: existen administradores que desempeñan su función con honradez, responsabilidad, dominio, ética y honorabilidad; con estas características hay muchos y componen la mayoría .

La actividad del administrador de consorcios no es ajena a otras profesiones, ni a la sociedad, que va exigiendo a los poderes públicos poner fin a los actos de descontrol y corrupción.

Si analizamos las noticias diarias, encontraremos también casos de corrupción entre funcionarios públicos, militares y políticos, pasando por jueces, abogados, empresarios y empleados. Se ha implantado la depuración y la intolerancia para admitirlos. Así debe ser desde ahora y para siempre.

Somos conscientes que llevará su tiempo. Pero, volviendo al tema del administrador, es justo también difundir lo bueno de ellos y lo que instituciones como la Cámara Argentina de la Propiedad Horizontal y Actividades Inmobiliarias, hacen por sus asociados.

Los administradores que mantienen sus principios, y afrontan día a día los distintos problemas y conflictos, son mayoría respecto de los disfrazados o improvisados.

Los primeros, porque practican la actividad no por vocación ni por los honorarios pactados, sino por perseguir fines económicos aprovechando el desinterés de los consorcistas, demostrado puntualmente en la inasistencia a las asambleas, donde en muy contadas ocasiones se valora la probidad del contratado, además del estipendio que fija.

Los segundos, surgen del ocasional y desgraciado índice de desocupación, y, por amiguismo, logran tomar la administración de un edificio, que manejan desde su propia vivienda, con la única inversión de un aparato de registro de llamadas Otros, los menos, son administradores con trayectoria que por desmanejos decaen en su actividad. y arrastran a sus consorcios administrados. También estos casos son reales. Pero la pregunta que surge es: ¿qué se hace para revertir estos inconvenientes ?

Tanto el Senado de la Nación como legisladores del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, tienen en su poder proyectos para reglamentar la actividad de los administradores de consorcios desde hace dos años, sin que hasta el momento se haya logrado su promulgación.

La Cámara Argentina de la Propiedad Horizontal y Actividades Inmobiliarias ha colaborado con ambos, a través de reuniones y consultas, y ha presentado sus propios proyectos , aún sin consideración.

El atraso en la implementación de controles por parte de los gobernantes, hace que continúen desarrollando su actividad los pseudos administradores, quienes desvirtuan el nivel de los honorarios, y la calidad de servicio que se brinda al consumidor.

En la actualidad, se deben atender mayores obligaciones y responsabilidades - cuyo incumplimiento aunque sea involuntario - acarrea consecuencias monetarias para los consorcios. Muchos aún desconocen los riesgos, hasta que se enteran tardíamente, de lo que puede costar un administrador barato, sin tener en cuenta la trayectoria, referencias y estructuras de servicios, porque consideran que es fácil controlarlo a través de auditorías, tan promocionadas últimamente.

En lugar de sanear el manejo con la elección de un administrador respetable , se contrata a cualquiera y se gasta en auditarlo; se busca una solución con el antídoto.

Nuestra Cámara, como representante de administradores , ha trabajado constantemente por jerarquizar la profesión, sea a través de proyectos elevados a las autoridades, por la constante tarea de asesoramiento , asistencia y capacitación a sus asociados, o por su tribunal arbitral.

Desde el año 1974 puso en vigencia el Registro de Administradores Profesionales.